POR DENTRO Y POR FUERA

Que el confinamiento y todo lo que hemos vivido nos ha cambiado es algo que está fuera de duda. Pero, más allá de cómo haya podido afectarnos a cada uno desde un punto de vista personal, lo que está claro es que nos ha transformado también por fuera. A estas alturas ya (casi) todos sabemos que las apariencias son tan importantes como lo que pensamos y decimos y que la moda no es solo esa manifestación banal que algunos se empeñan en hacernos creer. Cómo nos vestimos es otra forma más de expresarnos y de relacionarnos con el mundo y con los demás.

Sin ir más lejos, las mascarillas se han convertido en el ejemplo más claro de cómo es posible transformar un útil de primera necesidad (ya que tienen que acompañarnos a todas partes) en un accesorio más que algunos se han apresurado a combinar y llevar a juego con su ropa. Habrá quien vea en esto algo intrascendente y superficial pero yo lo interpreto como una forma más de aceptación de esta nueva realidad, de integrar algo que ha cambiado para siempre nuestra manera de vivir, de relacionarnos y de comportarnos. De algún modo, se trata de hacerla tuya, de llevarla (ya que hay que llevarla) a tu manera.

Otra cosa que ha terminado de reconfirmar el confinamiento es que la moda cómoda ha venido para quedarse. Durante los meses pasados si algo se disparó (además de la venta de papel higiénico y bebidas, claro) fue la compra de pantalones de algodón, sudaderas y ropa homewear en general. Que levante la mano quien durante estos meses pasados no haya hecho una reunión por Zoom con pantalones de chándal y camisa de vestir, en un homenaje nada premeditado a los míticos bustos parlantes que daban las noticias arreglados solo de cintura para arriba.

Parece lógico, por otro lado, que si hay que estar en casa todo el día estemos a gusto y esta comodidad empieza por la ropa. Lo que ocurre es que después de tanto tiempo llevándola hay quien se resiste a volver a vestir como lo hacía antes. Un estilo más relajado ha conquistado el armario y no queremos dejarlo ir. Relajado, que no dejado. Quien siga pensado que vestir zapatillas de deporte y no desprenderse de los jogger es despreocupado es que no ha echado un vistazo a los perfiles de las grandes influencer y creadoras de tendencias. Sus cuentas están llenas de looks superestudiados pasados por el tamiz de la naturalidad y la aparente sencillez aunque en realidad no son para nada fruto de la improvisación. Ha sido así durante meses y aún lo sigue siendo, aunque salpicados por alguna concesión a estilismos más sofisticados.

Las grandes marcas tampoco han sido ajenas a toda esta revolución. Los editoriales de moda han dejado a un lado las localizaciones fastuosas en favor de entornos domésticos, en consonancia con la ropa y los tiempos que nos ha tocado vivir. Hace unos días El Corte Inglés daba el pistoletazo de salida a las rebajas de verano con su nuevo spot y, más allá de las tendencias que quiera mostrarnos, el anuncio es revelador por lo que dice entre líneas. Es en sí mismo una oda al distanciamiento social y a los espacios abiertos en los que volver a encontrarnos de una nueva manera.

*Imágenes tomadas de las cuentas de IG de @chiaraferragni, @leandramcohen, @elcorteingles, @pernilleteisbaek, @cherubinaofficial

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